Lo veo lo leo y me lo creo

Agonizaba en la clínica y su perrita tenía que decirle adiós. Luego de su despedida, falleció

Un simple dolor de cabeza. Eso es lo que Ryan Jessen sentía, sólo un dolor de cabeza que no debía ser algo más que un malestar pasajero. Pero se equivocó.

Los médicos rápidamente lo examinaron y encontraron una hemorragia cerebral. Requería hospitalización inmediata y atención de urgencia si quería sobrevivir.

Youtube

Lamentablemente, el hombre de 33 años no daba señales de mejoría y pronto supieron que no iba a recuperarse. Por eso, decidieron que era mejor despedirse.

Sus familiares estuvieron con él hasta el último momento, pero había alguien que también debía decirle adiós: Mollie, su perrita boxer y compañera de muchos años.

Youtube

Mollie no entendía por qué Ryan no volvía a casa. Habían pasado varios días, algo no estaba bien.

Sin embargo, todo se aclaró cuando la familia Jessen consiguió permiso para que la perrita entrara al hospital a despedirse de su amigo.

Youtube

La perrita sintió que su dueño se iba. Sólo lo olía y acercaba su cara a la de él, como si supiera que eran los últimos momentos que pasarían juntos. El momento es conmovedor.

Según Michelle, la hermana de Ryan, el hospital fue amable en dejar que Mollie entrara, así podrían despedirse y “ella podría saber por qué él nunca volvería a casa”. 

Finalmente, el joven falleció y su familia lo acompañó hasta el final. A pesar de que nadie imaginó que su molestia en la cabeza terminaría de esa manera, se mantuvieron firmes mientras él lo necesitó. Y Mollie, su compañera, no fue la excepción. Acompañó a su amigo hasta su último respiro, tal como él lo hubiera hecho con ella.

Ahora Mollie vive con los padres de Ryan y le entregan el cariño necesario, aunque jamás será lo mismo que estar con su amigo, a quien extraña cada vez más.

SFuente

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.