Lo veo lo leo y me lo creo

Bolas de cactus se atraparon en su cuerpo y no podía soportar el dolor. De pronto, la ayuda llega

Hay personas que no siempre tienen empatía con los animales, pero hay otras personas que están dispuestas incluso a arriesgar su salud o su vida por salvarlos en caso de que lo necesiten. Así le ocurrió a Gwen Maxwell, un anciano de 85 años que se encontró con una lamentable escena.

Como todos los días, Gwen Maxwell salió a caminar por la mañana tranquilamente y de repente, se convirtió en el único testigo de una terrible situación.

Resulta que mientras paseaba, se encontró con un pequeño cachorro envuelto totalmente en bolas de cactus. 

Facebook @Sancitywest

Como Gwen se dio cuenta de que el perrito estaba indefenso y que no había forma de librarse por sí solo de las espinas -que ya estaban haciéndolo sangrar- se acercó para ayudarlo y descubrió que el animal no era un perro.

Se trataba de una coyote bebé que tenía pegadas 6 bolas de cactus a su cuerpo.

Debido a la situación, Maxwell no podría salvarlo por sí solo, así que corrió a la casa de un vecino para pedirle ayuda, pero se encontró con la sorpresa de que la mamá de la cría estaba allí.

Ella vigilaba la situación y esperaba que alguien ayudase a su pequeño bebé.

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Varios trabajadores que se encontraban en un campo de golf cercano se enteraron de la situación y dado que ellos tenían puestos guantes, asumieron que les sería más fácil tomar el control de la situación; sin embargo, a pesar de contar con protección, las púas atravesaban la tela, así que se vieron obligados a buscar un alicate y con él, sacar una a una las bolas incrustadas en el cuerpo del cachorro.

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Contrario a como todos creyeron que podía reaccionar el coyote por el dolor, estaba muy tranquilo, casi como si entendiera que lo estaban ayudando y que nadie le haría daño. Mientras una persona lo sujetaba, otro le quitaba con cuidado las espinas, y él no intentaba morder ni huir.

Apenas fue liberado, el cachorro corrió a donde estaba su madre, y aunque de seguro le seguía doliendo, parecía feliz de estar a salvo.

SFuente

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