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Brutal obituario sobre una madre deja a familia destrozada: “Las drogas fueron el amor de su vida”

La muerte es una cosa muy rara. Se mete en tu vida violentamente, y aunque se trate de un ser querido que lleva meses o años enfermo, nunca estás realmente preparado dar ese adiós definitivo. Todas las personas reaccionan diferente y si esperas que tras tu propia muerte perdonen todos tus errores, mejor espérate sentado, porque no hay mejor enemigo que el que no puede responder.

Históricamente, se han encontrado varios obituarios peculiares, pero pocos tan brutales como el de June Miller, una mujer de 82 años que murió en Florida, Estados Unidos.

Mírenlo ustedes mismos:

“Cornelia June Rogers Miller, nacida el 12 de junio de 1934 en Morton, Miss. nos dejó el jueves 23 de febrero. Murió sola tras una larga lucha contra la adicción a las drogas y la depresión.

Vivía en Gainesville y pasaba los veranos en Murphy hasta que ella, con su esposo e hijo, se mudaron a High Springs.

La sobrevive su esposo, Robert William Miiller, 86; y su hijo, Robert William Miller, 62. También la sobreviven dos hijas, Marilyn Miller y Suzanne Amos. Cada uno tuvo tres hijos, más brillantes y atractivos que la generación anterior. Los nueve son un testimonio de una vida bien llevada. De los nueve nietos, hay seis bisnietos y dos en camino.

Agradecemos la vida que existe gracias a June. Desearíamos que hubiese apreciado la  abundancia de vida que se le dio.

Las drogas fueron el mayor amor de su vida, ya que June no tenía más hobbies, no hizo otra contribución a la sociedad y jamás compartía una palabra amable o un acto bondadoso.

Por favor hagan de la vida de June Miller una historia de la que se pueda aprender. La adicción y el odio no son buenos para vivir.

Hablamos en nombre de la mayoría de su familia cuando decimos que su presencia no será echada de menos y que pocas lágrimas serán derramadas por ella, y que nadie lamentará su partida.

Su familia recordará a June y entre nosotros la recordaremos cada uno a nuestra manera, ya que los recuerdos son mayormente tristes y problemáticos. Puede que a algunas cosas podamos volver con cariños y pensaremos en eso también.

Realmente creemos que al final lo único que extrañaremos será lo que no tuvimos— una madre, una abuela y una bisabuela.

Esperamos que finalmente esté en paz.

En cuando a los que quedamos atrás, esperamos que sea el comienzo de una etapa de curación y de aprender a ser nuevamente una familia.

No habrá velorio, no habrá ruegos y no habrá un final para la familia que ella pasó una vida entera haciendo pedazos. No podemos reunirnos al final de sus días para que sus nietos y bisnietos digan adiós. Su legado ya está escrito.

Así que decimos, en nombre de todos nosotros, ‘Adiós, mamá’”.

Robert Miller, su hijo menor, le dijo a WTVC que el texto le había sorprendido e indignado:

“Tenía 82 años, según creo, así que tenía complicaciones de salud. Todo lo que pasó es muy triste. No puedo creer que mis hermanas escribieran esto”.

Agregó información que hacen al obituario tanto más peculiar:

“Ni siquiera tuvieron la integridad de escribir algo ellas mismas— buscaron y plagiaron algo”.

Así es. Tras compararlo con el obituario de Dolores Aguiles, una mujer de 79 años que murió en California, se encontraron muchas líneas repetidas, incluyendo una de las líneas más crudas: “No habrá velorio, no habrá ruegos y no habrá un final para la familia que ella pasó una vida entera haciendo pedazos”.

¿Cuánto habrá sido el rencor para que ni siquiera se molestaran en escribir algo original? Eso sí que es odio.

A pesar de que puedo entender las emociones tras algo así, creo que lo más sano siempre es perdonar y dejar ir, aunque muchas veces parezca imposible. Espero que esta familia logre encontrar paz.

SFuente

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