Lo veo lo leo y me lo creo

Creían que un monstruo rondaba su comunidad… pero un vecino había sufrido un macabro accidente

Los niños que nacieron en Pensilvania, Estados Unidos, han crecido por años escuchando una terrible y triste leyenda. Sus padres los asustan diciéndoles que si se quedan fuera de casa en la noche pueden encontrarse con “Charlie sin rostro” o “el hombre verde”: un monstruo que les robará la cara para ponerla en el agujero donde alguna vez estuvo su rostro.

Claro que es algo terrible porque es un relato que aterroriza, pero también es triste porque en realidad nació de algo horrible que tuvo que atravesar un hombre que verdaderamente existió.

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Raymond Robinson nació en 1910 en el condado de Beaver… sí, en Pensilvania. Cuando tenía ocho años sufrió un grave accidente: trepó una viga y ya estando arriba, resbaló y cayó sobre un cableado eléctrico. Su cara se quemó con los 22.000 voltios de potencia que pasaban por él.

Que sobreviviera fue un verdadero milagro, pero sufrió graves heridas… desfigurando sus labios y orejas, y perdiendo su nariz, ojos y también un brazo.

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Tras varias cirugías, cubrieron las heridas con su propia piel y luego, ya recuperado, pudo continuar con su vida. Sin embargo, la gente lo rechazaba por cómo lucía y terminó viviendo encerrado con su familia. A veces salía, siempre de noche, para no ser muy observado, y conversaba con algunos vecinos, quienes le daban cigarrillos y cerveza… luego deambulaba borracho.

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Los autos, al verlo caminar así y notar algo extraño en su rostro, pensaban haber visto un fantasma… y así nació la leyenda…

Finalmente, el hombre murió en 1985 pero se sigue hablando de él hasta hoy… su familia siempre estuvo en desacuerdo con cómo todos se tomaban su terrible accidente, y aunque hayan pasado tantos años, nosotros pensamos lo mismo.

SFuente

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