Lo veo lo leo y me lo creo

El último trofeo importante que levantó la Roma fue hace ya 17 años, ¿quiénes lo hicieron posible?

Aunque para muchos escuchar de la Roma sea sinónimo de grandeza y títulos, la verdad es que el club sólo se queda con el primer sustantivo. A pesar de llevar el nombre de la capital italiana, tener una gran hinchada y sorprendentes jugadores a lo largo de su historia, la verdad es que la vitrina romana está bastante vacía. 

Sólo 3 Scudettos, 9 Copas Italia, 2 Supercopa, una Serie B, la Copa de Ferias y para de contar. En Europa les ha tocado sufrir en 2 oportunidades: primero en la final de Copa que perdieron por penales en el 83′, en el mismísimo Olímpico. O la de UEFA en el 91′, cuando sucumbieron ante el Inter.

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Es por ello que cada título tiene una relevancia fundamental en el club de la Loba, como el tercero, del 2001, cuando dominaron Italia a piacere gracias a una potente plantilla. Pero para que ella funcionara era necesario alguien que la dirigiera con carácter, y para eso estaba el mítico Fabio Capello. Sí, el mismo que hace un par de días anunció su retiro.

Llegó con 4 títulos locales y una Champions con el AC Milán, y una Liga con el Real Madrid, por lo que sabía como ganar, y eso se lo imprimió a sus jugadores. Con un 3-4-2-1 y un grupo de jugadores aptos para dicha táctica, fue el único DT italiano en levantar un Scudetto con el elenco romano.

El equipo empezaba con un portero de calidad, como Antonioli, y los centrales Walter Samuel, Zebina y Aldair. El argentino, que luego se convertiría en uno de los mejores defensas del continente, había recién llegado de Boca, y a su lado contaba con un experimentado como Aldair, campeón del Mundo con Brasil en 1994.

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En esa plantilla contaban con un superclase, ya con experiencia: Cafú. El lateral brasileño, indicado como uno de los mejores de la historia, seguía vigente a pesar de sus 30 años y con Capello tuvo la libertad que necesitaba para explotar su faceta ofensiva. Eso, sumado a su experiencia ganando títulos, fueron un factor determinante.

Al lado izquierdo estaba Vincent Candela, campeón del Mundo y Europa con Francia. En el medio la Roma era puro músculo, con Cristiano Zanetti y Tommasi, quienes le sumaban sacrificio en esa zona. Además, en la banca habían opciones tentadoras como Marcos Assuncao, Eusebio Di Francesco, Hidetoshi Nakata, Emerson y un adolescente Daniele De Rossi.

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Pero era en la delantera donde estaba la llave que abrió el camino hacia el Scudetto. Un joven Totti, de 24 años y aún sin la jineta, pero con una técnica y velocidad que pronto lo llevarían a alcanzar su mejor versión. Con 13 goles dio muestras de que aquello ocurriría pronto, mientras se daba el gusto de levantar el primer trofeo con su amada Roma. Junto a él estaba Marco Delvecchio, otro jugador rápido y con llegada al gol, pero que fue olvidado con el paso de los años.

¿Y los goles? Eso corría a cuenta del mejor delantero de Europa en esa época, quien ya tenía 32 años, 3 títulos con la Fiore, uno con River y un par más con su selección. Para nadie es secreto lo que significaba Batigol, quien marcó 20 y levantó el primer trofeo en 18 años con el elenco de la Loba.

Claro, los rivales también jugaban. Pero ni la Juventus de Ancelotti, Van der Sar, Inzaghi, del Piero, Trezeguet, Davids y Zidane, ni la Lazio de Crespo, Baggio, Salas, Nedved, Nesta y Verón pudieron hacerles mella. Con 75 puntos, 2 por sobre la “vecchia signora”, levantaron el ansiado Scudetto, tan esquivo para un club que derrocha historia por cada rincón del Olímpico de Roma. 

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Ahora, tras 17 años desde su último título importante -a menos que ustedes consideren a la Copa Italia como uno-, buscarán sumar uno que nunca ha estado en la vitrina giallorossi: la Orejona. 

¿Estarán preparados?

SFuente

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