Lo veo lo leo y me lo creo

Este el mexicano que lleva la delantera en la lucha contra la diabetes. Incluso comiendo dulce

Javier Larragoiti es un mexicano de 27 años, inventor de un proceso sustentable que reutiliza residuos de maíz para obtener xilitol, un endulzante que cuida los dientes y es bajo en calorías, el cual ha recibido premios y reconocimientos a nivel mundial.

¿Cómo lo hace? Javier explica que obtiene endulzante hecho con residuos de maíz, que además tiene tres beneficios inmediatos para la salud: previene la diabetes, combate la obesidad y como si fuera poco, protege los dientes.

Pulso

En el último año, Javier ha ganado decenas de reconocimientos con su proyecto llamado Xilinat, siendo el que otorgó el Instituto Tecnológico de Massachussets, uno de los más importantes. No por nada es la universidad rankeada como la mejor del mundo.

La idea de Xilinat, surgió cuando Javier estudiaba Licenciatura en Ingeniería Química en la Universidad Iberoamericana. En ese entonces, su padre fue diagnosticado con diabetes. “Empezó como un proyecto escolar, lo hice porque conforme te vas relacionando con la enfermedad, te das cuenta de que muchos de los mexicanos que la tienen siguen comiendo azúcar a pesar de que saben que los está matando”, afirmó Javier en entrevista con El Universal de México.

MIT

Una de las razones por las cuales los pacientes con diabetes consumen azúcar, a pesar de que es perjudicial para su salud, es porque no tienen opciones con el mismo sabor para sustituirla o no tienen el mismo sabor.

Así fue como comenzó la idea de desarrollar un endulzante muy parecido a la azúcar que no dañara la salud y a la vez fuera bajo en calorías.

Xilinat Facebook

La mayor parte del dinero con el que han financiado el proyecto ha llegado a través de premios, el dinero de amigos, de su familia y donaciones que ha realizado la gente. Pero la intención a futuro es acercarse a asociaciones que hagan llegar el producto a hospitales y sectores de escasos recursos.

Actualmente buscan apoyo de inversionistas “Me ha tocado ir a convencerlos y es como los programas de Shark Tank. Si funciona así, aunque no tienes tanto tiempo ni oportunidades para convencerlos de que inviertan en tu idea”. También buscan manos que se sumen al proyecto, pues los cuatro miembros del equipo barren, trapean y aprenden marketing sobre la marcha.

SFuente

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