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Inteligencia Sexual: Esta es la diferencia entre amor, deseo y sexo que ayudará en tu relación

En estos tiempos modernos donde el poliamor y Tinder impera como forma de relación amorosa, son poquísimas las personas que contraen matrimonio. De acuerdo a datos del sitio Yorokobu, solo 170.000 personas se casan al año en España (país que tiene una población de 46 millones de habitantes). Pero, ¿qué es lo que ocurre cuando el amor se acaba y el sexo y el deseo es lo único que queda (y une) la relación?

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Si te encuentras en una fase complicada con tu pareja a pesar de que sabes que lo quieres o amas (y viceversa) te aseguramos que es algo normal o, al menos, que ocurre más de lo que crees.

El escritor paquistaní Hanif Kureishi escribía en su novela Intimidad la historia de un hombre que decidió abandonar a su mujer y sus hijos porque “el amor se le había acabado” y había comenzado a dar paso al odio. La reflexión que realiza en su libro nos da paso a pensar cómo es posible que se acabe el amor, el deseo o incluso, el sexo, en una relación.

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Lo primero: enamoramiento y amor no es lo mismo

Cuando se habla de “se acabó el amor“, muchos lo asocian al fin (o muerte) de las mariposas en el estómago. Otros también suman el fin de su deseo sexual. Pero de acuerdo a expertos en la materia, estos conceptos no significan exactamente lo mismo.

De acuerdo a la sexóloga Ana García, el fin del enamoramiento no es necesariamente el fin de los sentimientos de pareja. “El enamoramiento es solo una de las fases en una relación de pareja; en cambio el amor es la base“, explica.

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Las mariposas forman parte de la fase del enamoramiento, pero son pura química provocada por los estrógenos, testosterona y el aumento de la adrenalina que segrega el cerebro“. En otras palabras, en toda relación sana (y organismo sano), aquellos desniveles químicos vuelven a su estado normal para que podamos sobrevivir, por lo que si dejas de sentir “mariposas” en el estómago, no significa que el amor ha muerto.

¿Por qué se muere el amor?

Los motivos son variados: rutina, estrés, familia, infidelidad, política, hijos y un largo e infinito etcétera. Está más que claro que los motivos por los cuales una relación llegan a su fin pueden ser variados y complejos.

Pese a esto, la sexóloga insiste que no se trata de que los “sentimientos se mueran“, sino que cambian y evolucionan. “En cada fase sientes emociones distintas; cada una va aportando más a la pareja para que continúe, y el amor es lo que debe estar siempre presente“, cuenta.

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Si bien no hace falta ser un genio para descubrir o entender que los sentimientos cambian, la sexóloga hace hincapié en que no tenemos educación para gestionar este cambio o evolución de los sentimientos.

Es posible que debido a nuestra falta de experticia que continuamos idealizando el amor romántico, aquel que todo lo puede y que todo debe ser felicidad sin conflicto. “Este problema es uno de los motivos por lo que se terminan las relaciones“, precisamente porque se tiende a pensar que el amor ha muerto, así, sin avisar y sin remedio.

El consejo de la especialista es sencillo y no necesitamos ningún utensilio, aplicación y pastilla mágica. “Una buena comunicación a tiempo, capacidad de sacrificio, de compromiso, de trabajo, entre otros, son imprescindibles para poder gestionar un cambio“, comenta.

La importancia de la Inteligencia Sexual

Hace bastantes años los psicólogos Shere Conrad y Michael Milburn de la Universidad de Massachussets acuñaron el término “Inteligencia Sexual” debido a que constataron la gran importancia que juega la mente en el desarrollo de la sexualidad humana.

La sexóloga María Esclapez recupera este término para explicar, en parte, por qué ocurre la pérdida de deseo y el desinterés sexual que todos hemos vivido en algún momento con nuestra pareja o antiguas parejas explicando que radica en la gestión que hacemos con nuestra idea de sexualidad.

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La especialista propone algo simple de decir pero difícil de ejecutar en solo una frase: “poner armonía entre lo que piensas, lo que sientes y lo que haces“. Para lograr mantener una relación sana debemos derribar los falsos mitos que nos han inculcado, trabajar en nuestra propia autoestima, perder el miedo a fallar e intentar dejarse llevar “en pareja, pero también a solas“, explica.

La experta reflexiona acerca del pensamiento sobre si el amor murió o no, pero quizá lo mejor es no pensarlo demasiado: “el verdadero problema de toda relación amorosa y/o sexual radica en nuestro propio miedo a que las cosas no tengan un final como los de Hollywood. Lo que no sabemos es que aquel miedo es el principio del fin. No hay nada peor que anticipar o prever emociones“, finaliza.

SFuente

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