Lo veo lo leo y me lo creo

Kate Middleton volvió en gloria y majestad con ese sombrero celeste. Se robó todas las miradas

Desde que Kate Middleton se sumó a la familia de la Corona Británica en 2011, le devolvió esa prestancia y elegancia que los había abandonado luego que Lady Di desapareciera del mapa.

Por eso, con su belleza y simpatía, no fue difícil que se tomara el “Trooping Colour” -celebración oficial del cumpleaños de la Reina- desde su primera vez en aquel balcón del Palacio de Buckingham saludando al pueblo inglés.

Chris jackson via Cosmopolitan

Cada año, desde su enlace con el Príncipe William, nos ha sorprendido con su atuendo para aquella ocasión. Siempre se roba la película allí en primera fila.

Pero este año las cosas estaban un poco inciertas porque, tras la Boda Real del Príncipe Harry con Meghan Markle, los Duques de Cambridge habían tenido que pasar a un segundo plano, cediéndole el protagonismo a los nuevos Duques de Sussex.

Reuters

A Kate se le criticó mucho por haber repetido el traje de bautizo de la Princesa Charlotte para el matrimonio de sus cuñados. Algunos la alabaron y le dijeron que fue muy gentil en no ostentar nada nuevo para que el foco de atención no se desviara de Meghan. Otros, simplemente dijeron que estaba cansada por la llegada del principito Louis.

La parada militar, en honor al cumpleaños 92 de la Reina Isabel II, estaba prevista como la segunda aparición pública de Harry y Meghan tras su boda. Y por eso había mucha expectación sobre cómo luciría Meghan en esta importante ceremonia real. No había tanta emoción por ver a Kate…

Chris Jackson

Pero los protocolos reales -que indican dónde se para cada miembro en el balcón- y la prestancia de la Duquesa de Cambridge, hicieron que quedara claro que la real protagonista es y seguirá siempre siendo ella. 

PA

Visitó un traje del diseñador Alexander McQueen, uno de sus favoritos y quien le diseñó su vestido de novia, celeste pastel con escote cuadrado. Le quedaba a la perfección y dejó notar que ya había recuperado su esbelta figura antes del embarazo. El accesorio de lujo y que se robó la película fue el sombrero es de la diseñadora Juliette Botterill. El color estaba organizado para ir a tono con Camila Bowles Parker, con quien compartió el carruaje en la parada.

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Meghan, a pesar de que se veía muy linda también en ese traje de hombros descubiertos color rosa pálido de Carolina Herrera, estuvo en segunda fila con Harry.

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Se dijo que ella había roto el protocolo por no usar mangas, pero la verdad es otra. La Corona, dentro de todo, es más permisiva con Meghan porque ella jamás será la esposa de un rey, como Kate.

John Rainford/WENN

Junto con el protagonismo, vienen las responsabilidades. Y eso, Kate lo tiene muy claro. Ambos Duques de Cambridge se comportan mucho más serios y herméticos entre ellos que Meghan y Harry, quienes nuevamente lucieron muy cariñosos.

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Aunque claramente todos notaron la presencia de los nuevos esposos y estuvimos pendientes del atuendo de Meghan, no pudieron contra Kate, quien domina a la perfección el saludo y comportamiento real desde el balcón, incluso, para calmar a Charlotte sin perder la elegancia. Y claro, no podría ser de otra forma luego de que se preocuparan hasta que el color del vestido de la pequeña combinara con el de su madre, una tradición de aquel evento.

SFuente

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