Lo veo lo leo y me lo creo

Los rostros que Trump no quiere en EE.UU., son el reflejo de la crisis humanitaria en Centroamérica

La organización Pueblos sin Fronteras reunió a unos 1200 centroamericanos que buscaban mejorar las condiciones en que vivían. El 25 de marzo empezaron la marcha rumbo a la frontera norte de Estados Unidos: Una diputada, una transexual tiroteada, una joven que dio a luz en un retrete y familias asustadas con la realidad que viven en sus países, forman parte de este grupo de migrantes que hoy están a la deriva. 

Desde Tapachula, Chiapas, en la frontera mexicana con Guatemala, los miles de centroamericanos empezaron la caravana que los dirigía hasta Tamaulipas, la frontera norte con Estados Unidos. 

Encarni Pindado

Pero once días después de poner en marcha el plan inicial, la agrupación a cargo renunció a seguir. Ahora los mil que van quedando, se dirigirán sólo hasta Puebla, en el centro de México, donde Pueblos sin Fronteras les informará los alcances legales que tienen.

“Vamos a llegar hasta Puebla en distintos autobuses. Allí se informará a todos los emigrantes de las opciones legales que tienen y de las dificultades para conseguir el estatus de refugiado en Estados Unidos, lo que implica pasar hasta un año en un régimen semicarcelario hasta que se resuelva su situación”.

-Rodrigo Abeja a El País

J. Guillemard

La caravana sin la espalda de la organización en estos momentos tiene 3 opciones: seguir el camino por su cuenta hacia el norte, disolver la agrupación o pedir refugio y asilo político en México.

Donald Trump negó la ayuda y envió el miércoles un despliegue de soldados para impedir la llegada de la caravana a la frontera con México.

Al parecer es México quien tendrá que tomar cartas en el asunto y afrontar las consecuencias de la crisis humanitaria que se vive en Centroamérica.

El 80% de las personas en la caravana son hondureños, el resto guatemaltecos, salvadoreños y nicaragüenses. Entre las 1200 personas, 300 son niños, hay ancianos y mujeres embarazadas que solo tienen el ánimo de denunciar el calvario que viven buscando nuevas oportunidades.

AP Photo

Madres, padres, abuelos y niños agotados, están acampando en el municipio de Matías Romero, en Oaxaca, mientras esperan el avance hacia el norte.

La población de Oaxaca no se quedó con los brazos cruzados y empezó una ola de solidaridad que está ayudando a estas personas. Un grupo de mujeres se organizó y han hecho más de 1500 raciones de comida para la gente que espera.

Encarni Pindado

El diario El País, pudo conversar con algunos rostros que siguen en el estadio del municipio de Matías Romero: estas son algunas de las historias de estos inmigrantes:

1. La familia arranca

Encarni Pindado

Distintas generaciones de la familia Baires decidió arrancar de El Salvador. Bisabuelas, abuelas, madres agarraron bolsas de plástico con poco equipaje después que recibieran una amenaza de muerte. Cuatro generaciones de mujeres, esperaron 2 meses en Tapachula el inicio de la caravana hacia el norte. 


2. Génesis y su recién nacido

Encarni Pindado

Trabajaba como asistente en Chiapas mientras esperaba la solicitud de visa humanitaria para poder cruzar la frontera. Génesis de 25 años fue madre hace solo un mes, dio a luz en un baño sucio de Tapachula. 

Cuando se enteró de la caravana no lo dudó 2 veces, a pesar del peligro que vive junto a su bebé.  “sé que corre peligro, pero él es el motor que me mueve. No quiero que tenga la vida que tenemos en Honduras donde solo hay violencia y pandillas y no hay oportunidades de trabajo”, describe aferrada a su hijo.


3. La comunidad LGBT en la caravana

Encarni Pindado

No es uno, sino muchas las personas de la comunidad LGBT centroamericana que busca asilo. Todos han tenido que sufrir las agresiones y la represión en sus países.

Uno de los casos más terribles es el de Shannel Smith (nombre que eligió para entrevistarse con El País), quien contó que en su natal Honduras, lo obligaron a vender drogas y tras negarse le dispararon 3 veces: 2 le dieron en el brazo y otro en el torso. Lo que ves en la imagen más arriba es su cicatriz. 


4. La diputada hondureña

Encarni Pindado

Ella es María Colindres Ortega y era diputada nacional del partido LIBRE, de Manuel Zelaya por el departamento de Yoro, antes de las graves irregularidades de las elecciones en Honduras.

Tal como explica el diario español, la victoria de Juan Orlando Hernández fueron considerada fraudulenta por la Organización de Estados Americanos (OEA) y la oposición, lo que provocó graves disturbios y una ola represiva que no dejó en paz a sus ciudadanos que buscaban un bien para la sociedad hondureña.

“Nunca había pensado que tendría que dejar mi país y menos tener que emigrar en estas condiciones”, lamenta. Su objetivo es llegar a Estados Unidos y solicitar asilo político.

Ellos solo claman una oportunidad, quieren volver a empezar, no los abandonemos.

SFuente

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