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Nadie quiere que su hijo sea un tirano. Pero a veces los niños abusan fuertemente de los padres

Suena muy loco que un niño o adolescente pudiese llegar a “abusar” de sus padres. ¿Cómo si es tan chico? La verdad, es que esta situación es más común de lo que parece. Estos niños tratan mal a sus padres, les gritan, hacen berrinches e incluso pueden llegar a pegarles. El pequeño o pequeña en general empieza por abusar de la madre y es a quien principalmente hace daño, pero también se puede extender a otros miembros de la familia.

El psicólogo José Antonio Ramadán explica que esto se conoce como el “síndrome del emperador”. Hay que ponerle un alto desde temprana edad, para así no criar adultos poco empáticos y abusadores. Según expertos, hay variados factores que pueden llegar a coronar al monarca:

1. Poca dedicación de los padres.

Mara Parra/UPSOCL

Pasa que cuando los padres dejan mucho solos a los hijos, intentan compensar con regalos y satisfaciendo los caprichos del niño o niña. Con esto le transmiten al pequeño o pequeña la idea de que son el centro del universo.


2. Falta de límites.

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A menudo esto se deriva de la primera causa. No hay tiempo para enseñarles normas de conducta a los pequeños; no hay castigos; no hay consecuencias. Entonces, los hijos sientes que tienen impunidad y que pueden hacer todo lo que quieran ya que no habrán sanciones.


3. Ser hijo único.

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Esto no necesariamente lleva a que el o la pequeña sea un “minidictador” pero puede contribuir. Esto porque padres y abuelos quieren darle al niño todo lo que ellos no pudieron y a su vez, el niño no tiene con quién compartir todo esto. Entonces, se acostumbra a que todo sea para ella o él solo.

Lo bueno es que estas cosas se pueden corregir, el psicólogo Vicente Garrido, autor de Los hijos tiranos, propone tres puntos para así enmendar el daño:

1. Fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional y la conciencia

Mara Parra/UPSOCL

Hay que intentar que el niño o niña se ponga en el lugar del otro, fomentando la empatía. Ayuda que los y las pequeñas sepan identificar sus emociones, pues así sabrán cómo manejarlas de mejor manera con la ayuda y guía de un adulto.


2. Enseñarles a cultivar habilidades no violentas.

Mara Parra/UPSOCL

Difícilmente si es que en el hogar de los hijos e hijas hay constantes peleas, amenazas y violencia, el niño o niña sabrá que eso es algo que no se debe hacer. Por eso los progenitores deberían siempre dar el ejemplo y evitar actuar con prepotencia.


3. Poner barreras claras.

Mara Parra/UPSOCL

Es clave poner límites que estén muy claros por padres y por hijos. No hay que aceptar la violencia de ningún tipo y en el caso que suceda, deben haber consecuencias constructivas.


SFuente

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