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Niña de 9 años es internada tras volverse adicta a videojuego. Se orinaba para no tener que apagarlo

Tres meses después de haberle obsequiado una consola de juegos a su hija de 9 años, los padres fueron alertados por la profesora de la pequeña, quien decidió acercarse a ellos para referirse a un par de preocupantes situaciones que estaban convirtiéndose en un hábito al interior del aula de clases. Quedarse dormida en clases, no tener energía para hacer deporte y una actitud desganada encendieron las alertas en la maestra, quien preguntó a sus padres si había algún problema al interior del hogar que pudiera estar provocando este tipo de conducta. 

La intervención de la profesora tomó por sorpresa a los padres, quienes recordaron que hace un par de meses su hija se rehusaba a acompañarlos a la misa dominical, argumentando que tenía sueño. Se sentaron junto a ella y le preguntaron qué era lo que estaba fomentando este cambio de actitud. Ella evadió el tema y pidió que la dejaran tranquila, lo cual fue percibido por los padres como un proceso hormonal. 

Pese al transcurso del tiempo, la menor no mostraba alguna mejora en su actitud, hasta que notaron que la tarjeta de crédito poseía decenas de cargos asociados a un juego que había sido descargado en la consola. Furiosos y estando conscientes de la reacción que ello generaría, los padres tomaron la decisión de confiscar la consola, ante lo que la pequeña golpeó a su padre en la cara.

Debido a que siempre había sido una niña tranquila y atenta con sus padres, la violencia con la que exhibió su desacuerdo encendió las alarmas en los padres, quienes decidieron llegar a un acuerdo y le restringieron los horarios para utilizar la consola. Pese a la instauración de nuevas reglas, Carol y Richard seguían intranquilos entorno a la situación, hasta que un día todo se aclaró. 

GC/ Imagen de referencia

Habían transcurrido un par de horas desde que le habían dado las buenas noches a su hija, sin embargo la luz de su habitación estaba encendida. El padre se acercó hasta la pieza y descubrió que la pequeña yacía despierta y jugando el famoso juego “Fortnite” sobre un cojín lleno de orina.

“Mi esposo vio su luz encendida en la noche y la encontró sentada sobre un cojín empapado de orina jugando el juego. Luego descubrí que su trasero estaba enrojecido. Estaba tan enganchada al juego que ni siquiera iba al baño”.

Volvieron a sentarse con ella y le exigieron que les dijera la verdad. Llorando y avergonzada, la pequeña relató que en los últimos dos meses esperaba que se fueran a dormir para levantarse y jugar “Fortnite” hasta las 5 de la mañana. La adicción al juego, el cual posee un modo en donde 100 jugadores, de manera simultánea, intentan matarse y ser el único sobreviviente, le impedía tomar un descanso e ir al baño, por lo que prefería orinarse encima y así no verse obligada a paralizar el curso del juego.

“Nos dimos cuenta que había estado jugando 10 horas diarias y nosotros no teníamos idea”, afirmó la madre en conversación con Mirror Online.

“He trabajo en esta área durante tres décadas y nunca había visto algo así”

Ante la gravedad de la situación los padres decidieron contactar a Steve Pope, quien se especializa en este tipo de adicciones en menores de edad. Pensando que se trataría de un caso aislado, los padres se sintieron horrorizados al ser informados de que su pequeña hija había desarrollado una adicción al juego Fortnite, al igual que muchos otros niños.

“En los últimos meses he sido contactado por decenas de padres con hijos pequeños que han mostrado signos de adicción a Fortnite“.

Pope lleva más de 30 años trabajando en el área de la psicología, sin embargo nunca había visto algo parecido entorno a un videojuego. Múltiples casos de adicción a este juego se han registrado en un período corto de tiempo, razón por la cual los padres de la menor decidieron revelar su caso y así alertar a otros padres sobre las consecuencias del juego. 

“He trabajado por más de tres décadas en la psicología y nunca había visto algo así. Conozco a niños inteligentes que han fallado en sus exámenes a causa de Fortnite, niños que han robado a sus padres para pagar los extras del juego y niños que orinan en botellas para no tener que abandonar el juego”. 

Fornite
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La adicción que actualmente están desarrollando los niños, de incluso siete años de edad, permite que el oficio de los jugadores profesionales siga siendo increíblemente rentable. Las ganancias de éstos llegan incluso a ser millonarias gracias a las miles y millones de visitas que tienen mensualmente, las cuales responden mayoritariamente a menores de edad. 

“Quiero que los padres sepan lo que este juego puede hacer, cómo afecta la vida de nuestros niños y como puede arruinarlos”, esgrimió la madre, quien actualmente lleva a cabo una campaña a través de redes sociales para informar sobre los efectos de este popular juego.

SFuente

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