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Pareja hetero gana histórica batalla: Corte Suprema reconoce a heterosexuales derecho a unión civil

Si hablamos de derechos y garantías sociales para las parejas, todos nos imaginamos de inmediato a una pareja heterosexual. Pensemos en un anuncio publicitario cualquiera que incluya a dos personas enamoradas. Para casi todas las empresas publicitarias del mundo, el ideal del perfecto amor romántico es encarnado por un hombre y una mujer (idealmente blancos, delgados, cosas así), casi siempre casados, casi siempre con hijos. 

Las parejas homosexuales, en cambio, han estado del otro lado de la vereda desde siempre. Sin mirarlos como objeto de compasión, por supuesto, la sociedad sabe lo que han tenido que combatir para ser reconocidos como parejas “válidas” dentro de la vida pública. Desde la negación del amor y la necesidad impuesta de no asumir su identidad (lo que conocemos vulgarmente como “estar en el clóset”), pasando por el largo y complejo proceso de la aceptación y una vinculación con la sociedad desde ahí. La historia lo reconoce: no ha sido fácil. Ha sido cosa de años, discriminación, muertes, protestas y legislaciones. 

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Una vez que las reconocieron, que el ojo público dejó de negarse la realidad de que las personas del mismo sexo sí pueden amarse, se les negó el matrimonio. La institución conservadora por excelencia, pero al mismo tiempo, la única que podía constituir un vínculo legal entre los amantes, les cerraba las puertas. Luego de otra larga historia de lucha por una legislación digna para estas parejas, algunos estados lograron reconocer y generar nuevas instituciones más inclusivas. A pesar de que esto era un sesgo de reconocer el matrimonio a parejas homosexuales, al menos había un avance. Y un pequeño cambio de mentalidad estaba comenzando a brotar: ¿quién querría formar parte del matrimonio ahora que habían otros estamentos? ¿De una institución antigua, retrógrada y compleja de disolver? Probablemente, nadie. 

“Hacemos un llamado a tener asociaciones civiles igualitarias”

En el Reino Unido se creó la pareja de hecho en 2004. Esta institución daba a las parejas homosexuales derechos bastante parecidos a los de las parejas hetero casadas. A pesar de que había sido pensada como la institución “inclusiva” que representaría una vía alternativa para el matrimonio gay, diez años después también se aprobó una ley que permite, hasta el día de hoy, que dos personas del mismo sexo se casen. Desde entonces, las parejas homosexuales pueden escoger entre ambas figuras legales: si ser pareja de hecho, o casarse.

Sin embargo, esto hizo sentirse vulnerados a Rebecca Steinfeld y Charles Keidan, dos londinenses de 37 y 41 años, respectivamente. Ellos se conocieron en 2010 y se comprometieron en 2013. Tienen dos hijos, y querían buscar una forma de vincularse legal y simbólicamente. Pensaron en el matrimonio, por supuesto, el proceso por excelencia de las parejas heterosexuales, pero después de analizarlos largamente, llegaron a la conclusión de que no se sentían conformes casándose. Reconocieron en el matrimonio a una institución sexista y patriarcal, así que pensaron en algo que el Estado ofrecía, pero que no era para ellos: volverse pareja de hecho. Según ellos, esto tiene que ver con la crianza: “Queremos criar a nuestros hijos como progenitores iguales y sentimos que la pareja de hecho, una institución moderna y simétrica, constituye un buen ejemplo para ellos”.

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Desde entonces, Steinfeld y Keidan han estado litigando para que la figura de la pareja de hecho se amplíe también al sector heterosexual. A pesar de que, en un principio, el Tribunal Supremo se sintió algo extrañado por la solicitud, por la prevalecencia del matrimonio como la institución de unión definitiva en el inconsciente colectivo británico, la pareja insistió en su batalla judicial. 

En febrero del año pasado, su primera solicitud fue rechazada, sin embargo, ahora la historia dio un giro, y la Corte de Apelación decidió que no se puede discriminar a las parejas heterosexuales. Esto sería, bajo su lente, incompatible con la Convención Europea de Derechos Humanos. El nuevo fallo exige al Gobierno británico hacer un cambio en su legislación de las parejas de hecho. Según los magistrados, “los intereses para la sociedad de negar a aquellas parejas de personas de diferente sexo que tienen una objeción genuina al contraer matrimonio la oportunidad de constituir una pareja civil no están especificados ni son fáciles de concebir”.

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La justicia se ha puesto de parte de Steinfeld y Keidan. Parece ser que la institución ensombrecida que se creó para que las parejas homosexuales pudiesen acceder a los mismos derechos que las heterosexuales, ganó prestigio con el pasar de los años.

SFuente

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