Lo veo lo leo y me lo creo

¿Qué es lo que guarda Facebook de nosotros? Descargué toda mi información y esto es lo que descubrí

La primera vez que usé Facebook fue en septiembre del 2008. Han pasado casi 10 años desde entonces. En esa época, niños y adultos hablaban sobre una plataforma online que era, a grandes rasgos, una reproducción de nosotros mismos. Detrás de la pantalla estarían nuestras fotos, habría un registro de lo que pensamos. Había una sección de información, cada usuario podía poner sus intereses: música, citas favoritas, libros que había leído, las que eran, para él o ella, las mejores películas. También se nos abría una increíble posibilidad: ser quien nos hubiese gustado ser en la vida real. Lo único que pedían (y siguen pidiendo) es una confirmación mediante un correo electrónico para abrir una cuenta. No había pagos ni contratos. Solo había que aceptar sus términos y condiciones de uso.

Se hizo masivo el concepto de “red social”.

Por esa época, muchas plataformas intentaban repartirse la tarea de Facebook: Myspace venía decayendo y, en Latinoamérica, Fotolog, MSN Messenger y un uso recreativo de las cuentas de correo electrónico estaban en la cúspide de su popularidad. Facebook arrasó con los primeros dos. Lo ofrecía todo. ¿Quieres mostrar las vacaciones que te tomaste? Ahí tiene un espacio. No hay límite de fotos, no hay pagos. Sube cuanto quieras, muéstranos, por favor, cómo se desarrolla tu vida. ¿Quieres hablar con tus amigos? Aquí hay un chat privado. Mucho ojo, que también si lo prefieres, puedes hablarles mediante publicaciones. Escribe en su muro, comenta su actividad y sus estados.

La plataforma perfecta se iba abriendo de a poco. Y la magia duró una década entera.

Se cayó el castillo de naipes

Ahora, Facebook lleva cerca de dos semanas a punto de desplomarse. Se supo que la compañía permitió que se filtrasen datos de 50 millones de usuarios con fines políticos. La consultora Cambridge Analytica se quedó con todos ellos. Estados Unidos y el Reino Unido pidieron cuentas; se congelaron alianzas empresariales; el CEO Mark Zuckerberg pidió disculpas públicas y fue llamado a testificarBajaron las acciones, perdieron miles de usuarios. El enorme saco de dinero se rajó, y ahora tiene un tremendo agujero.

Esto plantó la herida de la duda en muchos usuarios: ¿cuáles son los datos que realmente manejan de mí? ¿Existe realmente esa suerte de “eterno registro” del que todos hablan de Facebook?

Para averiguarlo, descargué mis datos, y lo revisé minuciosamente. La respuesta es sí. Un rotundo sí tan entusiasta como preocupante. En un principio, este registro suena lógico para cualquier plataforma de estas características: la información se guarda por defecto. Probablemente no haya nadie dedicándose a ver lo que todos publicábamos en 2008. Hasta llega a ser interesante, en cierto punto, encontrarnos con conversaciones, publicaciones, y fotos antiguas. Pero conforme vamos avanzando, el registro comienza a ponerse un poco inquietante. Quizás se preocuparon de una manera demasiado obsesiva de guardarlo todo.

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El método

Si alguno está interesado en descargar sus propios datos y descubrir, impresionado, cuánto es todo lo que realmente sabe (y guarda) Facebook de nuestras vidas personales, los pasos a seguir son muy sencillos. Solo es necesario entrar en este link: https://www.facebook.com/settings. Una vez ahí, solo hay que clickear en el pequeño hipervínculo de la parte inferior de la sección que dice “Descarga una copia de tu información”. Luego, hay solo una opción para continuar, hacer click en el botón de “Descargar archivo”.

Facebook

Hay que esperar algunos minutos antes de recibir el correo con el link para descargar toda la información. Es un tamaño más o menos pesado. Tal vez demore un poco en descargar, pero definitivamente valdrá la pena. El mío, en particular, pesa poco más de 1GB.

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El archivo .zip contiene las carpetas “html”, “messages”, photos”, y “videos”. Es deducible el contenido de cada una; y un archivo que resume y guarda todos estos contenidos. De hecho, si alguien quiere, para tener una navegación más completa, puede solo entrar en el archivo index.html. Puede ser abierto con cualquier navegador. En él viene todo el registro histórico de nuestra cuenta personal: emails, número de teléfono, familiares, relaciones (actual y pasadas) y ciudad de residencia. Información que nos solicitan (y piden ir actualizando) pero que, por alguna razón, obviamos.

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La sección de “información de contacto” es igualmente inquietante. Esta guarda un registro de todas las personas con las que nos hemos asociado virtualmente. Yo, en particular, decidí nunca sincronizar mi Facebook con algún número de teléfono, así que mis contactos telefónicos no están. Pero he oído de personas que sí decidieron sincronizarlos, que este registro guarda todos sus números, eliminados y existentes. De todas maneras, aquí se guarda un registro de todos a quienes tuve alguna vez en mi cuenta de messenger y hotmail. Absolutamente todos. Desde sus inicios.

En biografía, hay un registro de todas nuestras publicaciones de Facebook. Desde la primera cosa que algún amigo haya puesto en nuestros muros, hasta nuestro último estado. A pesar de ser un registro algo inquietante, también funciona como una herramienta de la nostalgia. Lo mismo que en fotos. Todos los álbumes que hemos subido. No tienen un orden cronológico específico, pero sí están separados entre sí.

En amigos también hay un registro interesante. Están todos. Hay una lista para los amigos actuales, para aquellos a los que enviamos una solicitud y nunca nos aceptaron; una lista para los eliminados, para los seguidores y los seguidos.

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Los mensajes también son un registro un tanto preocupante. Todas nuestras conversaciones desde que inició Facebook. Podemos encontrar, incluso, alguna conversación del 2010 que creíamos olvidada. Están los chats con los usuarios a quienes bloqueamos y que nos bloquearon; con las personas a las que eliminamos; y, por supuesto, con nuestros amigos actuales. Además, también están todos los archivos que se subieron a esos chats. Siguen siendo descargables.

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Luego, vienen un par de apartados inofensivos: toques y eventos. Pero en Seguridad, la cosa se vuelve a poner interesante. Están todas las desactivaciones y reactivaciones de nuestras cuentas (con zona horaria y fecha); lugares y ordenadores donde hemos iniciado sesión, y actividades de la cuenta misma. Con hora, fecha, navegador, dirección, IP. Todo.

Finalmente, están las aplicaciones. Ahí hay un registro de todo lo que hemos instalado en nuestros smartphones, desde el primero al que le hayamos instalado Facebook.

La posibilidad de una era post Facebook

Finalmente, parece ser que las redes sociales son algo tan impresionante como transitorio. Después de todo, según FORBES España, después del boom del internet la vida útil de las empresas se ha reducido de los 61 a los 17 años. Las cosas avanzan más rápido de lo que creemos. Incluso en lo virtual. Y, mientras cambio mi foto de perfil, pienso en que prontamente debería deshacerme de esta cuenta.

SFuente

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