Lo veo lo leo y me lo creo

“Robaba para comer”: La fuerte confesión de Radja Nainggolan sobre su difícil infancia

Radja Nainggolan ya lleva 4 años luciéndose en la Roma, convirtiendo el césped del Olímpico, que como pocos recorre y visita de cerca mientras se barre, en su nuevo hogar. Porque en realidad el belga no está acostumbrado a la elegancia de la capital italiana y se siente más cómodo con la fiereza de su natal Amberes, donde creció y forjó un fiero carácter.

Allí se crió junto a su hermana gemela y sus 3 hermanastros, bajo el cuidado de Lizy Bogaerts, su sacrificada madre. ¿El padre? Radja apenas lo recuerda, ya que Marianus, de origen indonés, los abandonó cuando pequeños.

ReteSport

“Solo estaba mi madre (que falleció hace unos años) y fue difícil para ella, trabajó duro y tenía tres trabajos para pagar las facturas”, cuenta el eje del mediocampo romano. “Ha sido difícil crecer en estas condiciones. Crecí en la calle. Teníamos una casa, pero siempre estaba en la calle hasta tarde. No estaba centrado en los estudios”, relata. En otra ocasión también comentó que no dejaba que su hermana -quien hoy es futbolista- le acompañara a los partidos, por lo riesgoso que era.

“Cometí algunos errores. Robé comida, cositas, cuando tenía hambre. No podía pagar nada. No fue un gran momento”, declaró el internacional belga.

Autor desconocido, ayúdanos a encontrarlo.

“Ella tuvo que trabajar mucho para pagar las deudas, pero fue una madre muy presente. No nos faltó cariño”, reflexionó Radja, quien perdió a su madre debido a un cáncer en 2010. A raíz de ello, el belga y su hermana se hicieron un tatuaje con el nombre de su progenitora, Lizy.

Sin embargo, desde que destacó a los 16 en el fútbol formativo de su nación y terminó siendo tentado por el Piacenza, de la segunda italiana, ha pasado mucho tiempo. El volante hoy tiene 29 años y es el 11º jugador mejor pagado de toda la Serie A, con un sueldo de €4,2 millones.

“La plata cambia a la gente. Me cuesta ponerme límites. Cuando tienes tanto dinero quieres las cosas más bellas, las más caras. A lo que la gente común no puede acceder. Me gusta tener unas buenas vacaciones, un lindo auto y una casa bella”, explicó sobre su nueva vida, en contraste con aquellos días donde robaba -no sólo el balón en la cancha- para sobrevivir.

Es más, fue esa misma situación la que acercó a su padre, quien lo abandonó hace más de 20 años. “Es muy fácil reaparecer cuando tu hijo es un futbolista”, exclamó en su oportunidad el belga, quien no perdonó a su desaparecido progenitor.

Pero hoy, Radja “sólo piensa en Roma”, a pesar de que hace unas temporadas fue tentado por otros grandes clubes, como el Chelsea. “Me gusta el fútbol inglés y me gusta ver sus partidos, pero tengo casi 30 años y odio la lluvia”, esgrimió como razón para quedarse en Italia, donde ya ha gastado el pasto del Olímpico con tanta barrida.

AP

Hoy, en una nueva muestra de su tremendo coraje, marcó 2 de los goles -tras cometer un clamoroso fallo en el gol de Mané- que sellaron un 4-2 a favor de los itálicos. Lamentablemente para Radja, esta vez no fue suficiente.

SFuente

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.