Su hijo insistió hasta que lo puso a girar sin parar. Luego el niño caminó y casi lo mata de risa

Cuando tomas parte en la crianza de un niño pequeño aprendes que a veces, por mucho que te preocupes e intentes explicarles que no, que eso no se toca, que es peligroso, que se van a enfermar, que se van a hacer daño— al final también les corresponde conocer sus límites de forma dura. Y en ese momento creo con toda mi alma que reírse no es pecado.

Y el jugador de fútbol americano Chris Rainey seguro está de acuerdo conmigo.

El hombre llevó a su (adorable) hijo Makari de tan solo dos años a jugar a un parque y luego de una sesión de “por favor por favor por favor por favor por favor” que a todos nos puede resultar familiar, el hombre accedió a poner a su hijo a girar en una de las sillas.

“Los estoy matando a todos. ¡¡¡Y no puedo parar de reír!!!”

Al niño claramente le encanta, tanto que su felicidad se extiende hasta cuando trata de caminar y lo único que logra es parecer el hermano perdido de Bambi.

La gravedad claramente no es su amiga.

Twitter / Chris Rainey

Su padre probablemente debería haber hecho más que atacarse de risa, pero la verdad es que yo en su lugar no habría sido capaz de hacer mucho más. 

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