Lo veo lo leo y me lo creo

“Te violé con todo el amor del mundo”. La nefasta reacción de un abusador ante la acusación de su ex

Según un promedio de las cifras actuales de denuncia, se estima que cerca de un 70% de las mujeres a lo largo del mundo, han experimentado alguna clase de violencia sexual por parte de su pareja. Aclaremos un punto: la violencia sexual no es, necesariamente, el acto de penetrar a la pareja sin su consentimiento. A pesar de que esto suele ser concebido como la consumación máxima de la violencia sexual (y, para algunas personas, la única que existe), es necesario entender que la violencia sexual implica todo caso de acercamiento sexual mediante una coerción, o sea, valerse de la fuerza, o de alguna suerte de manipulación psicológica, para lograr este acercamiento. 

En algunas ocasiones, la coerción funciona de tal manera que las víctimas terminan estableciendo una suerte de dinámica con sus agresores. Estas, controladas y llenas de temor, aceptan adherir a la violencia sexual de sus acompañantes con la esperanza de poder escaparse de la violencia física. En bastantes casos, la resistencia a un acercamiento sexual violento puede terminar en golpes. Y, en las estridencias del temor, callar y acatar es mucho más común de lo que muchos de nosotros creemos, lo que termina viniendo acompañado de un profundo sentimiento de culpa y complicidad. Emociones que priman a la hora de decidir no denunciar los abusos.

El caso de Jules

Jules es una usuaria española de Twitter con una cantidad de seguidores que le da cierta visibilidad: casi 8.000 cuentas siguen sus actualizaciones (que son bastante seguidas). Destacar por ser una prodigiosa maquilladora; y una fiel seguidora de la ética y la filosofía feministas. En el costado de su biografía se puede leer:

Twitter/@ItsJules_

“NOS QUIEREN SUMISAS, NOS TENDRÁN COMBATIVAS. SI TOCAN A UNA, NOS TOCAN A TODAS. POR MÍ Y POR TODAS MIS COMPAÑERAS”.

Muchas veces tendemos a creer que las víctimas de abuso son personas cuyo daño es perceptible ante un primer acercamiento, sin embargo, las cifras avalan que son tantas, que realmente estamos más cerca de ellas de lo que creemos. Jules es una de esas tantas, y lo único que la diferencia de aquellas que aun no han querido compartir su experiencia (actitud completamente justificable, en consideración del miedo, la vergüenza, y la frustración que acompañan al abuso), es que ella se decidió a dar un paso adelante, y hacerla pública.

Ella, en su perfil de Twitter, decidió compartir las conversaciones que ha mantenido vía Whatsapp con su ex pareja, después de que él abusara de Jules en repetidas ocasiones. El testimonio es realmente crudo y desolador. No solo por el hecho de que ella cuente una experiencia traumática y condenable, sino porque, además, en los mensajes se puede ver la verdadera naturaleza de su ex pareja: un sujeto peligroso, manipulador y agresivo; dispuesto a recurrir al patetismo para verse más inofensivo, y obtener el tan ansiado perdón. Y el aún más ansiado silencio de la víctima.

Twitter/@ItsJules_

El sujeto llega a asegurar que la violó “con todo el amor del mundo, y nunca lo volveré a hacer”. También asegura entender por qué pasa a ser un asunto importante de un momento a otro. Recapitulemos: una persona que es abusada se siente, en muchas ocasiones, cómplice del abuso. Esto viene seguido de una profunda vergüenza y culpa. Los casos de violencia sexual que vienen acompañados de la psicológica son algunos de los más difíciles de detectar y superar. Y parece ser que este sujeto no entiende que, de un momento a otro, una violación pase a ser un asunto importante, sino que siempre lo fue. Es solo que ahora hay valentía para enfrentar al abusador. 

Twitter/@ItsJules_

La conversación entre ambos escala a tal punto, que él comienza a ponerse violento. La amenaza con “denunciarla si no borras”. Al parecer, el sujeto es incapaz de comprender la situación en la que se encuentra envuelto. 

Twitter/@ItsJules_

Finalmente, recurre a su último intento de generar compasión mediante lesiones que él mismo se habría hecho. Jules, cansada de la situación, decide bloquearlo.

La cultura de la desestimación

Aparentemente, muchos de los usuarios de Twitter fueron incapaces de darles crédito a Jules. Se alegaron acusaciones falsas (algo muy común en los intentos por invisibilizar e infantilizar la lucha feminista en contra de la violencia de género), y se le exigieron pruebas para poder demostrar la veracidad de sus acusaciones. Pruebas de la talla de una denuncia eran, apenas, suficientes para que los usuarios de Twitter creyeran en su acusación.

Sin embargo, ¿es válido pedir esta clase de “pruebas” a las víctimas de violencia sexual? Ante esto, la respuesta es una sola, y es un rotundo no. 

Las víctimas de violencia sexual suelen pasar por un largo proceso psicológico (que casi siempre se vive en silencio) hasta llegar a reunir la valentía y la templanza necesarias para emitir la denuncia. Por si esto fuera poco, dentro de muchos países a lo largo de todo el mundo, la cantidad de pruebas (médicas y psiquiátricas) son tantas, y es un proceso tan exhaustivo, que estas situaciones suelen no llegar a un lugar satisfactorio. Las causas terminan siendo desestimadas en la corte, y guardadas en un viejo archivo para que el abusador resulte libre.

Jules/Foto: Twitter/@ItsJules_

Pero volvamos a lo anterior: ¿cuál es, efectivamente, la cantidad de casos falsos de abuso (asumiendo que una denuncia es prueba suficiente)? Pues, al menos en España, lugar de residencia de Jules, hasta el 2009, solo un 0,005% de las denuncias sobre violencia contra las mujeres que resultaron en una pena para el supuesto agresor, resultaron ser falsas. Esto parece ser un número más que adecuado para reconsiderar nuestras exigencias a las víctimas de abuso, ¿no?

Recordemos que no podemos decidir por los otros. Los procesos ajenos no corresponden a nuestra propia realidad, y no está en nuestras manos enjuiciar a las víctimas, que ya pasan por un proceso bastante arduo por sí mismas. Lo único que podemos, y debemos hacer por ellas, es prestarles nuestro oído y nuestro apoyo.

SFuente

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