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Un estado mexicano prohibió a sus internos fumar al interior de la cárcel. Estas son son sus razones

Una controversial medida han decidido tomar las autoridades del estado de Baja California, en la parte norte de México. Y es que, en las seis cárceles que hay en ese territorio, se prohibió la comercialización y el consumo de tabaco, tanto dentro de los establecimientos como en los estacionamientos y en los alrededores de los edificios.

El director del Sistema Penitenciario en el estado de Baja California, el señor David Limón Grijalva, reconoce que esta medida es bastante arriesgada, ya que muchos de los reos ocupan el tabaco para controlar la ansiedad que surge después de largas horas de encierro.

Y es que cualquier persona podría pensar que una medida de este calibre podría terminar en un problema mucho mayor, en especial si pensamos que en México, el 80% de las personas que ingresan en las cárceles del estado sufren de algún tipo de adicción dañina. La mayoría de ellos es consumidor de tabaco. A pesar de todo eso, ahora se sabe que los presos, en vez de protestar o incluso hacer un motín, se lo tomaron bastante bien, por lo que aceptaron de buena gana.

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Una alternativa más sana

Un reporte de la Secretaría Pública del Estado puede ayudar a dar un poco de contexto a la situación, y es que en el documento -con fecha de junio de 2017- dice que en la ya mencionada entidad existían 11.666 reos en total, ellos gastan anualmente un total aproximado de 30 a 40 millones de pesos (algo así como 1,5 a 2,0 millones de dólares) en la compra de cigarrillos en las tiendas de los centros carcelarios. Y eso es sin contar la venta ilegal al interior de los recintos, que no es secreto para nadie.

Para cambiar las cosas un poco e incentivar la medida, las tiendas al interior de las cárceles ya no venderán tabaco, si no que una mayor variedad de productos y alimentos sanos, cosa que los presos mantengan una calidad de vida más optima y puedan estar con un mejor estado de ánimo.

Pero, la mayor razón para mantener al sistema penitenciario mexicano y a sus presos lejos del tabaco, es que así se evitarán la aparición de enfermedades ocasionadas por el consumo de cigarrillo, lo que se espera repercuta en una mejor calidad de vida para los reos en su periodo de reclusión, que ya es bastante precario, además de ayudar sustancialmente a reducir en millones los gastos del estado en materia de salud.

Diario La Crónica

La medida a favor de la salud

El que los reos dejen de fumar cigarrillos también busca ayudar en el combate contra las adicciones, ya que la nicotina funciona en gran medida como estimulante, por lo cual se le considera que podría ayudar a disminuir la tensión en los presos.

Los padecimientos que trae la adicción al tabaco no solo son del tipo pulmonar  -que dicho sea de paso son los más conocidos-, si no que como menciona el director de Atención Médica de la Dirección General de Atención a la Salud de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también se puede contraer cáncer a la próstata, estómago, hígado, colon, páncreas, además de disfunción eréctil, degeneración macular y entre muchos otros problemas de salud.

De acuerdo a las cifras oficiales, en México mueren a diario unas 110 personas a causa del tabaquismo, lo que se traduciría en algo así como 40 mil defunciones por esta causa al año, una cifra no menor.

Y si uno se busca más en los datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016 – 2017 (Encodat, por sus siglas), dice que en el estado de Baja California, al menos uno de cada cuatro personas residentes es fumadora.

SFuente

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