Lo veo lo leo y me lo creo

Competía por “comer lo mínimo” para luego vomitar. Su obsesión comenzó al oír “muslos de trueno”

Los trastornos alimenticios son una batalla agotadora. No solo por los horribles efectos físicos que genera, sino que por la constante presión mental. Y muchos quedan en el camino.

Un caso inspirador sobre esta lucha, es el de Regan Slatic, una estudiante de la Universidad de California, de 21 años que competía con sus compañeros para ver quién comía menos y frecuentaba constantemente el baño para vomitar sus comidas. La bulimia la estaba matando.

En conversaciones con UNILAD, la chica reveló que desde los 15 años que este trastorno la acecha, es que esa edad es justo en la que “cada niña tiene inseguridad sobre su cuerpo porque todavía está cambiando y desarrollándose”, dijo.

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Luego añadió: “Tenía las piernas naturalmente más gruesas y recuerdo correr durante la clase de Educación Física y que algunas chicas y chicos me señalaran y me susurraran y más tarde un amigo me dijo que me llamaban ‘’muslos de trueno’”

Otro de los elementos que gatilló esta inseguridad en Regan, fue la época en que los blogs y Tumblr se volvieron muy populares. “Promovían la anorexia y la bulimia eran una gran cosa, y estos blogs me vendieron la idea de que si fuera más delgada, si tuviera un espacio entre los muslos, si mis las clavículas sobresalieran y podría contar mis costillas… que sería feliz y ansiosamente compré esa idea”.

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Una relación abusiva, terminó por hacer que Regan comenzara a hacer dieta y ejercitarse en exceso. “Me ridiculizaba por ‘ser demasiado alta’ y si yo iba a ‘ser tan alta, al menos debería asegurarme de ser delgada, de lo contrario, me vería como un hombre. Esas palabras me afectaron mucho”, confesó.

Luego empezó la competencia por quien consumía menos calorías, quien entrena más duro. Y todo se volvió horrible.

Si me decían que habían quemado 500 calorías en el gimnasio ese día, hacía todo lo posible para asegurarme de quemar 600 o 700 cuando fuera mi turno en el gimnasio. Seguía diciéndome a mí mismo que estaba ‘compitiendo por ser la más delgada y tener el mejor cuerpo’, pero realmente la única persona con la que competía era yo misma”, explicó la chica.

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Darse cuenta de su problema le tomó tiempo a Regan. “No estaba preparada para admitir que algo andaba mal conmigo y que los atracones, las purgas y las omisiones de las comidas se habían apoderado de mi vida”, dijo.

Continuó diciendo que: “El hecho de morir de hambre, comer demasiada comida y luego vomitar todo se había convertido en una rutina reconfortante que no estaba dispuesta a abandonar, la idea de aumentar de peso y mejorar parecía inexistente”.

Intentó pedir ayuda, pero no logró nada. Hasta hace un año, que se tomó en serio lo de su trastorno, buscó un médico y un psicólogo, que la alentaron a dejar los vómitos.

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Entonces las cosas cambiaron y recuperó su vida. Y claro, su cuerpo. Ahora tiene una relación con un hombre que la quiere y luce realmente increíble. “La parte más difícil de la recuperación es realmente querer mejorar. En el momento en que decida que desea mejorar, desea dejar de dejar que la anorexia / bulimia / cualquier otro trastorno alimentario se apodere de su vida, usted ya tiene el control”, publicó en Facebook para todos los que comenzaron a seguir su historia.

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“Aunque los comentarios negativos de otros sí lastiman mis sentimientos, se siente aún mejor al mirarme a mí mismo y amar lo que veo porque durante tanto tiempo, no lo hice”, concluyó.

SFuente

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