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Conmovedor informe sobre gente subastada: este reportaje revela la cruel venta de esclavos en Libia

Nima Elbagir sabía que es lo que le podría pasar si asistía a una subasta de esclavos humanos. Su madre y su padre fueron redactores periodísticos en Sudan. No conoció a su padre, ABdullah Elbagir, hasta después de tener tres años. Estaba encarcelado por las cosas que escribía.

Elbagir se ha ganado la vida y hecho una increíble carrera en el periodismo cubriendo historias peligrosas que podrían costarle la vida. Siendo aún muy joven, cubrió la guerra en Darfur para Reuters. Era el año 2002. Hizo un reporte sobre tráfico internacional de armas en Darfur, y su reporte sobre la historia de 276 niñas nigerianas desaparecidas para CNN fue premiado con un Peabody, uno de los premios más importantes del periodismo.

“Crecí en un ambiente donde se manejaba un muy buen sentido sobre los riesgos que uno tomaba, y sobre los que realmente valían la pena.”

Manifestó Elbagir. Es difícil imaginarse algo que importe más que esto:

CNN/Raja Razek

Personas a la venta

En su reporte, dado a conocer el 14 de noviembre de este año, Elbagir asegura que

“están mirando una subasta de seres humanos.”

El vídeo que captó entrando encubierta al evento, fue revelado a CNN mediante un contacto en común entre la periodista y el medio. Ahí, el “subastador”, describe a los sujetos en venta como “chicos grandes y fuertes para el trabajo agrícola”. La puja comienza: 

“400, 700, los números aumentan, esos hombres son vendidos por 1200 libras libias.”

Pueden llegar a tener un precio increíblemente bajo: cerca de 400 USD. Los vendedores los llaman “la mercancía”.

CNN/Raja Razek

El vídeo de la subasta es producto de meses entero de esfuerzo:  Elbagir se preocupó de construir redes confiables mientras cubría la migración de los refugiados Sirios hasta África, y luego a Libia, cruzando por el interior. Sobre esto, la periodista aseguró

“Nuestro increíble productor Raja Razek construyó una red de contactos mientras cubríamos las historias de los refugiados.

Hemos llegado a aprender que si alguien está haciendo algo, alguien más lo está filmando. Siempre habrá alguien así de estúpido.”

Al ver el vídeo de la subasta, Elbagir dijo sentirse consternada: durante la grabación, todo el mundo se ve muy relajado, y sabe de lo que forma parte. Las personas son tratadas como propiedad.

Tuvieron que verlo por sí mismos

CNN/Raja Razek

A pesar de que, en la grabación, no cabe duda alguna de que los contactos que la periodista y su equipo hicieron para la subasta son reales, la cadena CNN quiso verla por sí misma. Así, Elbagir, Rezek, y el fotógrafo Alex Platt viajaron a Tripoli. Su historia en CNN lleva al espectador a una zona rural de Libia, y luego, directamente a la subasta. Ahí, una docena de hombres son vendidos para ser esclavos.

Elbagir y Razek grabaron todo muy discretamente. Usaron dos cámaras. Llegaron a la subasta guiados por una mujer sudanesa que había perdido a un ser querido, y sospechaba que podría estar en una bodega de humanos. Ahí lo venderían, o lo embarcarían a otro lugar.

La mujer pregunta si la subasta ya comenzó. El vendedor le responde que “ya se acabó”. Ella no solo tiene la venta en vídeo, ha probado que fue quien realmente estuvo en la subasta. Elbagir aseguró que llegamos a una época en la que ser una periodista mujer tiene algunas ventajas: 

“Ellos no están acostumbrados a pensar que una mujer podría representar una amenaza.”

CNN/Raja Razek

Sus contactos le dijeron a Elbagir que las subastas sucedían en, al menos, nueve lugar a lo largo de todo el país. En ellas, los humanos son vendidos como ganado cada mes. Los esclavos suelen ser inmigrantes que vienen de África subsahariana, incluyendo Nigeria y Mali. Los inmigrantes esperan llegar a Europa, pero cuando no son capaces de pagar a su contrabandista, son ellos mismos los que los llevan a ser subastados. Los contrabandistas no demoraron mucho en darse cuenta de que vender esclavos era dinero rápido, comenzaron a recibir pedidos. Elbagir asegura:

“podrían preguntar quién necesita un jardinero, o alguien para cavar.”

Necesitan un contexto y un rostro memorable

Si CNN hubiese parado su reporte con el vídeo encubierto, habría sido bastante fácil para los escépticos creer que el equipo había grabado un hecho aislado. Así que Elbagir, Razek y Platt fueron más lejos: ahora, yendo a un centro de detención de inmigrantes en Libia. Ahí, parte de los prisioneros les dijeron que ellos mismos habían sido vendidos como esclavos. CNN documentó a los abrumados oficiales de inmigración libios. Ellos no tienen apoyo internacional para tratar con la ola de inmigrantes ilegales que, ahora, viven hacinados en prisión. Solo esperan a que sean deportados de vuelta a sus países empobrecidos por la guerra.

CNN/Raja Razek

Un estilista nigerio de 21 años llamado Victory, le dijo a Nima que había sido vendido como esclavo. Su familia lo vendió todo para ayudarlo a escapar de Nigeria, y que pudiera llegar a Europa. Ahí, según los contrabandistas, encontraría un trabajo. Casi un año y medio después de intentar llegar a Europa, y poder cumplir su sueño de ser diseñador, se quedó sin dinero y los contrabandistas lo vendieron. Al no lograr venderse lo suficientemente caro en la subasta, fue vendido una y otra vez. Hasta que le exigieron a la familia pagar un rescate para su liberación

En los días siguiente a que CNN publicara el reportaje en internet, y saliera también en la televisión, Elbagir aseguró estar sorprendida por la cantidad de personas que han mencionado a Victory. Ella cree que el nigeriano le puso una cara visible a esta historia. Pero el hecho más inquietante, es que el grupo de periodistas podría haber contado la historia de miles de personas como Victory. El equipo dijo que las personas a cargo de ellos ni siquiera saben sus nombres. Razek posteó una colección fotográfica de lo que vio en el centro de detención ese día.

El riesgo y la recompensa

Elbagir dijo que ha aprendido a no compartir demasiado con sus padres sobre lo que está cubriendo:

“No entré mucho en detalles con mi madre. Ella tan orgullosa como aterrorizada. Es periodista. Es increíblemente dura. Ella acepta que esto es importante y significativo.”

CNN no reveló detalles sobre las medidas que el equipo tuvo que tomar para mantenerse a salvo mientras viajaban encubiertos. Elbagir explicó que tuvieron la capacidad de levantar una alarma. Los ejecutivos de los cargos más altos de la cadena noticiosa fueron parte del proyecto. Dice la periodista que

“Hablamos con Atlanta justo antes de irnos.”

CNN/Raja Razek

Y los ejecutivos de CNN quisieron saberlo todo apenas terminaron su investigación: “no llamé a mi madre hasta el día siguiente”, aseguró Elbagir, riendo.

La investigación, como era de esperarse, ha tenido un impacto mundial. Se han levantado protestas afuera de la embajada de Libia en Paris.

Antonio Guterres, el secretario general de la ONU, respondió al reporte diciendo que está horrorizado con lo que se ha probado, y que llama a las Naciones Unidas para “perseguir activamente este problema”. También aseguró que

Aborrezco estos espantosos actos, y llamo a todas las autoridades a investigar estas actividades sin demorarse, para llevar a los autores a la justicia.”

Una acusación de parte de las Naciones Unidas es algo bastante poderoso, ya que según el reportaje de CNN, las subastas estuvieron ocurriendo en partes de Libia que son contraladas por el GNA (Gobierno de Acuerdo Nacional en español), que está respaldado por la ONU.

El gobierno libio también prometió una investigación.

En cuanto a la periodista que motivó toda esta profunda investigación, aseguró que se tomaría tres días de descanso para intentar aliviar la memoria de todas las cosas horribles que presenció, e intentar sentirse mejor:

“Cuando hablas sobre esclavitud, estás metiendo el dedo en tantas heridas abiertas.

No estábamos solo reportando una historia, fuimos los encargados de la prueba de que hay seres humanos reales siendo vendidos.”

Elbagir contó, justamente la clase de historia que le prohibieron contar a sus padres cuando ella era una bebé.

Todos sabemos que tres días no serán suficientes para que ella se reponga.

 

 

SFuente

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