Lo veo lo leo y me lo creo

Esta sacrificada mujer ha adoptado a más de 900 perros de la calle. No sabe cómo resistirse

Lya Battle, de Costa Rica, siempre amó a los perros. Fue así como comenzó todo, cuando fue al centro veterinario para comprar la comida favorita de los “pocos” que entonces tenía. Dos trabajadoras del recinto hablaban de Diego, un schnauzer de 15 años que estaba gravemente enfermo. Después de un rato, Battle comprendió que iba a sacrificarlo y decidió que no podía permitirlo.

Exigió adoptarlo.

“Me dijeron ‘no, está enfermo, está viejo’ y les respondí, ‘no me importa si vive una semana. Si se va a morir, que muera en una casa’”.

Lya Battle

Diego vivió mucho más que un par de semanas. Lya y su esposo lo sumaron a su familia por más de cuatro años.

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Diego la inspiró a rescatar más animales que necesitaban un hogar. En Costa Rica hay muchísimos perros que necesitan ayuda y aunque existen grupos de rescate, no dan a basto. 

Battle y su esposo, Alvaro Saumet, acabaron juntando casi 100 perros con necesidades especiales o demasiado “viejos” para ser adoptados en su entonces modesto patio en Escazu (¿Lo pueden imaginar?). Incluso contrataron a dos personas para que les ayudaran a cuidarlos, pero el espacio se hacía insuficiente, por decir lo menos.

Entonces, de milagro, Battle heredó de su abuelo una granja de 60 hectáreas cerca de Alajuela.

Así fue como nació Territorio de Zaguates.

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Aunque tienen en promedio “sólo” unos 600 perros al mes, han llegado a alojar más de 900. Logran dar varios en adopción cada semana, pero siempre llegan más de los que se van.

A pesar de que para mantener el Territorio de Zaguates Battle y su esposo han debido mantener sus trabajos alejados de la granja, pasan allí todo el tiempo que pueden y nombran a cada perro que llega.

“Tratamos de encontrar nombres graciosos, no clamorosos. Si alguno tiene problemas de piel, por ejemplo, le llamamos ‘costra’”.

Lya Battle

De las 60 hectáreas, los perros sólo tienen acceso a una, al menos cuando están sueltos. En el resto, esta ecológica familia quiere que la naturaleza vuelva a crecer libremente. Los perros pueden llegar a ellas si están acompañados por alguien del personal o voluntarios.

¡Así es! Puedes ofrecerte voluntario para ir a jugar y pasear alguno de estos cientos de preciosos animales.

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Pero no todo así de fácil. La pareja gasta todo su dinero en mantener el santuario, a pesar de que también reciben donaciones. Pero insisten en que todo vale la pena.

“No importa lo difícil que sea, siempre vale la pena. Si algo es terriblemente difícil y toma todo lo que tienes -material y emocional— pero lo haces de todas maneras, es porque es tu vocación hacerlo. Si fuera fácil todo el mundo lo haría y si fuera fácil, no sería tan gratificante”.

Lya Battle

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¡Qué bella organización!

SFuente

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