Lo veo lo leo y me lo creo

Estaban a punto de tener sexo por primera vez. Entonces él descubre que algo mal anda “ahí abajo”

La actividad sexual dentro de las parejas es, para muchos, un factor determinante para que el vínculo amoroso funcione y pueda sostenerse en el tiempo. Todos hemos escuchado o participado en el debate alguna vez. ¿Puede una relación amorosa prescindir de las relaciones sexuales? Pues, la respuesta no es la misma para todos. Sin embargo, nos atreveríamos a decir que la mayoría de las personas considera la química en la cama como uno de los factores esenciales en una relación amorosa. Pero de todas formas, la realidad ha demostrado que no es una condición determinante. ¿Qué ocurre entonces con los hombres o mujeres que deciden seguir al lado de su pareja cuando ésta sufre una parálisis? Lo que pasa es que, por mucho que en su momento el sexo haya sido clave en la relación, luego son otras cosas las que empiezan a adoptar un rol infinitamente más importante.

Pues bien, Kaylee Moats, una joven de 22 años, vivió una situación que podría fácilmente ilustrar el punto expuesto. Ella nació con el síndrome Mayer Rotitanksy (MRHK) que consiste en una malformación corporal que no permite el desarrollo de la vagina, el útero y otros órganos femeninos.

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La joven fue diagnosticada con el síndrome cuando ya había cumplido 18 años de edad. Sin embargo, ella se había percatado de su existencia desde que era pequeña. Pero  no quiso comunicarlo por vergüenza.

El asunto nunca fue un problema verdadero, pues Kaylee podía orinar con normalidad. No obstante, todo cambió cuando conoció a su primer novio, ya cursando primer año de universidad.

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Al momento de tener relaciones sexuales por primera vez, tanto ella como su novio se dieron cuenta del problema que la aquejaba. No hubo coito y, desde ese entonces, el síndrome se transformó en un verdadero trauma para Kaylee.

Pero luego, tras percatarse del apoyo que recibió por parte de su novio, la joven entendió que la situación podía dejar de ser un problema determinante, y quiso operarse para darle cabida a su vida sexual. El inconveniente, sin embargo, era el alto costo de la cirugía. Ésta ascendía a los 15 mil dólares. Monto que ni ella ni su familia podían costear. 

Algunos meses después, su hermana creó una campaña en “Gofundme” para cumplir aquel sueño que en un principio parecía simplemente imposible. Pero como nada es imposible en esta vida, hasta el momento Kaylee ha reunido más de 3445 dólares gracias a las donaciones de desconocidos. Su novio, siempre presente para apoyarla, dona 50 dólares de su salario al fin de cada mes.

Esperamos que Kaylee pueda finalmente cumplir su sueño y la felicitamos por el enorme coraje que ha tenido para enfrentar la situación.

SFuente

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